Esclerosis múltiple Proceso patológico
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad producida muy probablemente por un mecanismo de autoinmunidad. El sistema inmunitario (la suma de todos los mecanismos defensivos naturales del organismo, que lo protegen de las agresiones, especialmente de las infecciosas) del organismo afectado por la enfermedad responde como si la mielina fuera un “cuerpo extraño” o un antígeno (cualquier sustancia que el organismo considera como extraña o potencialmente peligrosa y contra la cual produce otra sustancia para defenderse llamada anticuerpo) que debiera ser destruido.
Ante la presencia de la mielina convertida en antígeno, el organismo produce anticuerpos (proteínas -inmunoglobulinas- producidas por los linfocitos B y las células plasmáticas, diseñadas para la respuesta defensiva del sistema inmunitario del organismo).
Cada anticuerpo está diseñado para reconocer un antígeno específico; en esta enfermedad se produce una respuesta frente a algunas de las proteínas que forman parte de la capa de mielina que recubre y protege a las fibras nerviosas.
Esta reacción antígeno/anticuerpo provoca la puesta en marcha de un proceso inflamatorio crónico que conduce a la destrucción de la mielina (desmielienización) e incluso, al final, de la propia fibra nerviosa.
El proceso inflamatorio de la EM incluye la emigración de linfocitos T (CD4+ y CD8+), calificados como auto reactivos, porque reaccionan contra sus propios tejidos, los cuales, tras alcanzar por vía sanguínea los vasos cerebrales, se adhieren a las células endoteliales que recubren interiormente sus paredes: esta adherencia se produce por el acoplamiento de unas proteínas que recubren la superficie de los linfocitos T (las integrinas) a una molécula específica (VCAM-1) expresada por las células del endotelio vascular.
Los auto-reactivos linfocitos T terminan atravesando la pared vascular y penetrando en el tejido nervioso, donde su presencia es la responsable de la destrucción de la capa aislante de mielina.
Cuando la enfermedad progresa, además de la destrucción de la mielina, son destruidos los propios axones y los oligodendrocitos, que son las células pertenecientes al tejido nervioso de sostén (denominado neuroglia) del tejido noble formado por las neuronas.
