Gangrena Tipos y síntomas
Las zonas de la gangrena seca y la húmeda se caracterizan por una línea roja en la piel que marca la frontera de los tejidos afectados. Cuando los tejidos comienzan a morir, la gangrena seca puede producir o no algún dolor. Inicialmente, la zona se vuelve fría, adormecida y pálida antes de volverse de color marrón y negra. El tejido muerto se separa poco a poco de los tejidos sanos y se cae.
Las gangrenas húmeda y gaseosa son diferentes. La gaseosa afecta más al músculo que a la piel. En ambas, el paciente tiene sensación de pesadez en la zona, seguida de dolor intenso. El dolor es producto de la inflamación por acumulación de líquido o gas en los tejidos. El dolor alcanza su nivel más alto, entre uno y cuatro días después de la lesión. La hinchazón comienza como una ampolla roja y cálida al tacto antes de progresar a marrón o negro. En el 80% de los casos, los tejidos afectados y adyacentes pueden producir sonidos crepitantes, resultado de la acumulación de burbujas de gas bajo la piel. En la gangrena húmeda, el pus es maloliente, y en la gaseosa no hay pus, sino una secreción acuosa de olor “dulce”.
Se pueden producir síntomas como fiebre, taquicardia, respiración rápida, alteración del estado mental, pérdida del apetito, diarrea, vómitos y colapso vascular si las toxinas bacterianas se extienden al flujo sanguíneo. La gangrena gaseosa puede ser una afección potencialmente mortal y debe recibir atención médica inmediata.
