Anemia Dieta contra la anemia
Los alimentos que contienen hierro, vitamina B12 o ácido fólico están especialmente indicados, respectivamente, en las anemias por carencia de estos nutrientes; entre ellos se encuentran los huevos, la carne, el pescado, los frutos secos, el hígado, las legumbres y las hortalizas.
En algunos casos es necesario complementar esta dieta con fármacos que contengan estas sustancias, pero hay que recordar que no todos los tónicos y vitaminas están indicados o previenen la anemia. En cualquier caso, si la alimentación es equilibrada no suele ser necesario recurrir a complejos vitamínicos.
El hierro es un componente esencial de la hemoglobina y contribuye a que ésta ejerza correctamente sus funciones. La falta de este mineral puede deberse a un aporte inadecuado en la alimentación, a una escasa absorción por el aparato digestivo o a pérdida crónica de sangre. Los alimentos que más hierro contienen son las carnes y los pescados, los cuales, además, se absorben con más facilidad por el organismo.
En concreto, las almejas y los berberechos tienen una cantidad significativa de este mineral, proporcionan 14 miligramos por cada 100 gramos, algo que también sucede con el hígado de cerdo (10), el paté y los mejillones (5,7 y 5,8).
Asimismo, las legumbres y los frutos secos proporcionan hierro, pero es peor absorbido por el organismo. Las lentejas son las que más cantidad aportan (8,2 miligramos por cada 100 gramos), seguidas de los garbanzos (6,8), las judías (6,2), las almendras (4,4), avellanas (3,5) y nueces (2,5).
Entre los alimentos que contienen hierro, vitamina B12 y ácido fólico se encuentran los huevos, la carne, el hígado, el pescado, los frutos secos, las legumbres y las hortalizas. En algunos casos, es necesario complementar esa dieta con fármacos o complejos vitamínicos que aporten estos nutrientes.
La falta de hierro en escolares y personas adultas dificulta el rendimiento escolar, la resolución de problemas matemáticos y la expresión del lenguaje, por lo que obtienen peores calificaciones, además de dificultar la toma de decisiones en el trabajo.
Esta carencia en la alimentación se debe a que los hábitos dietéticos están cambiando en España porque, a pesar de contar con la posibilidad de ingesta de la “dieta mediterránea”, los españoles cada vez la consumen menos produciéndose una carencia de hierro que provoca patologías ya desde la etapa prenatal y a lo largo de toda la vida.
La falta de hierro, que afecta al 10-12% de la población infanto-juvenil española, se acentúa en el caso de las mujeres (14-15%) frente a los hombres (12%), por la menstruación.