Fractura de cadera Diagnóstico
La mayoría de las fracturas de cadera son diagnosticadas tras recogerse la historia de una caída que trajo como consecuencia dolor en la cadera, imposibilidad de caminar, o bien, estando el paciente acostado, cuando la extremidad afectada muestra el pie rotado hacia fuera. Las radiografías simples de la cadera confirman la sospecha diagnóstica.
En un 15% de los casos los fragmentos óseos, ambos lados de la líneas de la fractura, no se encuentran desplazados (se dice que la fractura está “enclavada” o “sin desplazamiento”) y los datos radiográficos pueden ser mínimos. En 1% de los casos, incluso la fractura puede no ser visible en las radiografías simples, por lo que son necesarias otras técnicas de diagnóstico mediante imágenes, como la resonancia nuclear magnética.
Las fracturas de la cadera pueden ser clasificadas mediante las radiografías, en fracturas intracapsulares y fracturas extracapsulares. Se dividen, además, de acuerdo con el nivel del hueso en el que ha ocurrido la fractura (del cuello del fémur, trocantéreas, subtrocantéreas) y la presencia o ausencia de desplazamiento de los fragmentos óseos.
La curación de las fracturas intracapsulares se complica por el escaso riego sanguíneo de la cabeza del fémur: los vasos que pasan hacia la cabeza femoral para irrigarla, a través de la cápsula, pueden ser lesionados, especialmente si los fragmentos de la fractura se desplazan, lo que conduce a la necrosis de la cabeza. Este problema no ocurre en las fracturas extracapsulares.
