Enfermedad de Peyronie Tratamiento
– Quirúrgico
Está indicado si el paciente presenta una deformidad del pene que le impide una actividad sexual satisfactoria, bien porque la penetración resulta imposible o bien porque provoca dispareunia en la pareja. Debe indicarse con mucha cautela en aquellos que lo demandan únicamente por motivos estéticos.
Es necesario que la enfermedad esté estabilizada para evitar recidivas. Muchos autores recomiendan un plazo de espera de un año desde la primera consulta.
Existen distintas técnicas quirúrgicas entre las que se elegirá la indicada teniendo en cuenta la longitud del pene, la localización y gravedad de la incurvación y la existencia o no de disfunción eréctil asociada. Estas técnicas pueden englobarse en tres grupos:
– Técnicas de plicatura o plastia de la albugínea
Tienen como objetivo enderezar el pene. No se actúa sobre la placa de fibrosis, sino sobre la convexidad del pene, rectificándola. Están indicadas cuando la curvatura no excede de 60º. Su principal inconveniente es el acortamiento que producen.
La vía de abordaje se realiza a través de una incisión subcoronal con denudado del pene, por encima de la fascia de Buck, con cuidado de no lesionar el paquete vásculo-nervioso, localizado a nivel dorsal en dicha fascia, o bien a través de una incisión longitudinal a la altura de donde se vaya a realizar la plicatura.
Técnica de Nesbit: Tras inducir una erección artificial, y una vez denudado el pene, se abre la fascia de Buck y se realiza resección de una o varias elipses de albugínea y sutura de las mismas con nylon en el lado convexo de la deformidad hasta conseguir el enderezamiento del pene. Se han publicado resultados satisfactorios en hasta un 82% de los casos.
Plicatura simple de la túnica albugínea (técnica de Essed): Se realizan una o varias plicaturas de la albugínea en la zona de mayor convexidad del pene, sin realizar resección de la misma, eliminando así el riesgo de lesionar el tejido cavernoso. La sutura debe realizarse con material irreabsorbible y tiene como inconveniente la frecuente palpación de los puntos de sutura a través de la piel. Es una técnica menos agresiva y los resultados son superponibles a los de la técnica de Nesbit.
Variante de Lenberger: Consiste en la realización de una o varias incisiones longitudinales de 1-1.5cm en la albugínea del lado convexo de la incurvación, seguidas de una sutura transversal de las mismas. Consigue unos resultados superponibles a la técnica de Nesbit clásica.
– Tratamiento incisivo. Técnicas de incisión-escisión de la placa
Actúan directamente sobre la placa, extirpándola o incidiéndola para conseguir el enderezamiento del pene. Son más complejas que las anteriores, requieren, en la mayoría de los casos, la disección del paquete vásculo-nervioso dorsal y la sustitución de la placa por un injerto autólogo o implante de material sintético.
Están indicadas en casos de incurvación severa en pacientes que no tengan disfunción eréctil asociada. Su complicación más importante es la impotencia postoperatoria, principalmente en las técnicas de escisión completa de la placa.
Técnica de Horton y Devine (excisión de la placa e injerto): Consiste en la exéresis completa de todo el tejido fibroso, tras abordaje subcoronal, y sustitución por un injerto libre de dermis, túnica vaginal o duramadre.
Técnicas de incisión de la placa: Hoy en día son más utilizadas que las anteriores pues son más sencillas y tienen menor incidencia de impotencia postoperatoria y mejores resultados en cuanto a la incurvación. Consisten en la incisión de la placa en el punto de máxima inflexión y cobertura con injerto autólogo o heterólogo. Si la deformidad supera los 90º, empleamos dos incisiones, o incluso incisiones en “H”. La cobertura más sencilla y más utilizada se realiza con dermis, pero existen muchas variantes:
- Colgajo pediculado de dermis del prepucio o de la piel del pene (técnica de Krishnamurti)
- Parche de vena dorsal profunda del pene
- Fascia temporal
- Goretex o Dacron
