Tiroides y embarazo
El embarazo es eutiroideo. No obstante, debido al aumento en los niveles plasmáticos de la globulina plasmática transportadora de las hormonas tiroidea, si se hacen determinaciones plasmáticas de T3 y T4 total, se van a encontrar elevadas pero las hormonas libres (activas), así como la TSH se van a encontrar dentro de los límites normales.
La coriogonadotropina es capaz de estimular el tiroides materno dada su semejanza estructural con la TSH. Una exageración de este fenómeno lo constituye la llamada tirotoxicosis gravídica, aunque es una rara entidad. Este fenómeno también se ha relacionado con la génesis de la hiperémesis gravídica.
Cuando se da hipertiroidismo en el embarazo, las causas pueden ir desde la mencionada tirotoxicosis gravídica hasta el bocio multinodular funcionante pasando por la enfermedad de Graves-Basedow de origen autoinmune. A la exploración llama en ocasiones la atención le exoftalmos y a veces bocio. La pérdida de peso, si existe, también puede ser sospechosa. Hallamos una T4 libre elevada y una TSH disminuida. El tratamiento de elección es el propiltiouracilo.
Cuando existe hipotiroidismo en el embarazo, puede ser primario por fracaso tiroideo por carencia de yodo, enzimopatía o tiroiditis o secundario a un fallo hipofisario. En la analítica se encuentra una T4 disminuida y una TSH aumentada si el fallo es primario o disminuida si es secundario. El tratamiento de elección es la tiroxina.
