Las estrías, las grietas y, la más temidas de todas, la mastitis, son consecuencias desagradables de un deficiente cuidado de las mamas durante el embarazo. Independientemente de que la mujer vaya a lactar o no, el cuidado de las mamas debe iniciarse durante el embarazo y continuarse hasta el posparto.

Es recomendable aplicar una crema antiestrías en las mamas durante el embarazo, para evitar, o al menos, disminuir la formación de las mismas. Si la mujer va a dar de mamar a su hijo, es aconsejable el uso de preparados a base de soluciones alcohólicas y glicerina durante el último trimestre de la gestación, para reforzar el pezón y evitar las grietas. También, con este mismo fin, puede ser aconsejable el efectuar lavados del pezón con agua fría en las últimas semanas del embarazo 

• El sostén 

Durante el embarazo y, sobre todo, durante la lactancia es muy importante utilizar sostenes adecuados, que se ciñan correctamente a las mamas y que aseguren una buena circulación sanguínea. Ya hemos mencionado la posibilidad, recomendable, de utilizar sostenes de lactancia y discos empapadores de calostro, si fueran necesarios. 

• Medidas higiénicas 

Las medidas higiénicas deben aumentarse si antes del parto, o desde el momento en que éste se produce, se observan secreciones por los pezones. Antes de manipular las mamas, ya sea para vestirse o para poner al bebé al pecho, deben lavarse correctamente con un jabón neutro las manos, los pezones y la areola. Las mujeres lactantes deben limpiarse el pezón con suero fisiológico, con el fin de evitar la persistencia de sabores desagradables en el pezón, que pudieran llevar al neonato a rechazar la toma de la leche.

Después de dar el pecho, o en el caso de que se presenten secreciones antes del parto, es aconsejable recubrir los pezones con una crema protectora y colocar una gasa estéril entre el sostén y el pezón. 

• La lactancia 

La forma de dar de mamar al niño influye en el mejor cuidado de las mamas. El lactante no debe abarcar con la boca solamente el pezón, sino también parte de la areola. Si la mujer tiene el pezón pequeño y poco prominente (hipoplasia de pezón) se recomienda el uso de pezonera para facilitar la lactancia. 

• La tensión mamaria 

La tensión mamaria es un problema frecuente, molesto y doloroso. Cuando la tensión es moderada, la aplicación de una crema descongestiva y calor local suele bastar para aliviar a la mujer. En los casos en que la tensión mamaria es más severa, a veces es preciso recurrir a un diurético suave.

Las bombas sacaleches no son adecuadas para la mujer que no va a amamantar a su hijo, si bien pueden utilizarse en las lactantes, en el caso de que el origen de la tensión sea un insuficiente vaciado de las mamas. Para su uso, la mujer debe extremar la higiene en manos y pezones, y desinfectar el instrumento hirviéndolo o utilizando alguna sustancia desinfectante. 

• Síntomas de mastitis 

La mastitis consiste en un proceso infeccioso que afecta a la mama. Algunos síntomas como el dolor mamario, el enrojecimiento cutáneo y la sensación de calor local en una mama, pueden indicar la aparición de una mastitis. Si estas señales se presentan debe consultarse con el médico, para iniciar un tratamiento lo más rápidamente posible. En general, la presencia de una mastitis no obliga a retirar la lactancia, pudiendo amamantara al bebé con el pecho sano, y extrayendo la leche del pecho enfermo con un sacaleches. Una vez superada la infección con un tratamiento antibiótico adecuado, la lactancia puede proseguir ya con normalidad.