Legionelosis Factores de riesgo
Y es que la infección por Legionella pneumophila ocurre preferentemente en individuos con escasas defensas inmunitarias: en unos casos, por su edad avanzada, a la que se asocian con factores propicios el enfisema pulmonar, sobre todo en los fumadores y al alcoholismo crónico; en otros casos, las disminución de las defensas frente a la infección se debe al padecimiento de enfermedades que bloquean la capacidad del sistema inmunitario, como son el cáncer, la diabetes, la insuficiencia renal que necesita diálisis y el SIDA;
En otros casos, el mayor riesgo frente a la infección por Legionella pneumophila se debe a un tratamiento crónico con fármacos que deprimen el sistema inmunitario (corticoides, fármacos antineoplásicos) como sucede, por ejemplo, en aquellos pacientes a los que se les ha trasplantado un órgano (riñón, hígado, etc.).
Los síntomas de la enfermedad (que suele presentarse en brotes epidémicos y ocasionalmente en casos aislados) aparecen después de un periodo de incubación variable entre 2 y 10 días: dolor de cabeza, malestar general, dolores musculares, fiebre elevada con escalofríos y tos seca (un cuadro clínico compatible con una gripe), dolor abdominal, vómitos y diarrea, que cuando se desarrolla la bronconeumonía que habitualmente caracteriza a la afectación pulmonar provocada por la Legionella pneumophila, se acompaña de dolor de costado, disnea y esputos oscuros y sanguinolentos.
La radiografía del tórax demuestra la presencia de focos de condensación bronconeumónica.
La gravedad de la enfermedad, incrementada por la escasa capacidad defensiva de los pacientes afectados, condiciona una mortalidad entre el 5% y el 10%.
