Leishmaniasis Síntomas y causas
Hay varios tipos de protozoos que pueden causar la leishmaniasis. Cada tipo existe en determinados zonas, y hay diferentes modelos del tipo de enfermedad que causa cada uno. El nombre genérico de la especie es Leishmania.
– Leishmaniasis cutánea localizada
Esta es quizás la menos drástica de las enfermedades causadas por cualquiera de los Leishmania. Varias semanas o meses después de haber sido picado por un insecto infectado, el huésped puede notar un bulto con comezón en un brazo, pierna o cara. Los ganglios linfáticos en la zona del bulto pueden estar inflamados. En unos meses, el bulto desarrolla una úlcera en el centro, rodeada de una cresta elevada y enrojecida. Puede haber varias lesiones, unas cerca de otras, que pueden unirse para formar una gran lesión. Aunque la leishmaniasis cutánea localizada por lo general se cura por sí sola, puede tardar hasta un año y dejar una cicatriz hundida, de color claro. Algunas lesiones nunca se curan y pueden invadir y destruir el tejido subyacente. Por ejemplo, las lesiones en los oídos invaden lentamente y destruyen el cartílago que da soporte al oído externo.
– Leishmaniasis cutánea difusa
Las lesiones de la leishmaniasis cutánea difusa son muy similares a los de la leishmaniasis cutánea localizada, excepto que se extienden por todo el cuerpo. El sistema inmunológico del organismo al parecer no consigue combatir a los protozoos, que se expanden libremente por todas partes. Las lesiones características se asemejan a las de la lepra.
La enfermedad comienza con las mismas llagas señaladas en la leishmaniasis cutánea localizada. A veces estas lesiones primarias se curan, otras veces se extienden y se hacen más grandes. Unos años después de aparecer la primera lesión (y a veces varios años después de que haya curado completamente), aparecen nuevas lesiones en la boca y la nariz, y ocasionalmente en la zona entre los genitales y el ano (el perineo). Estas nuevas lesiones son especialmente destructivas y dolorosas, erosionan el cartílago y el tejido subyacentes y generalmente atraviesan el septo (cartílago que separa las dos fosas nasales). Si las lesiones se extienden hasta el cielo de la boca y la laringe, puede impedir el habla. Otros síntomas incluyen fiebre, pérdida de peso o anemia. Siempre se corre un gran peligro de que las heridas ya abiertas se infecten con bacterias.
– Leishmaniasis visceral
En esta enfermedad, el protozoo utiliza el flujo sanguíneo para llegar hasta el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos y la médula ósea. La fiebre puede durar hasta ocho semanas, desaparecer y reaparecer de nuevo. Los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado a menudo se aumentan bastante de tamaño y suele aparecer debilidad, fatiga, pérdida de apetito, diarrea y pérdida de peso. A esta enfermedad también se le conoce como Kalaazar, que se traduce como “fiebre de negro. El nombre kala-azar procede de una característica de esta forma de leishmaniasis: los pacientes de piel clara asumen un tono grisáceo, más oscuro de piel, particularmente en la cara y las manos. Aparece una serie de lesiones en la piel.
